EL AGUA DE BEBIDA (II)

Estar atentos a la sensación de sed.

Ir bebiendo a lo largo del día

La cocción/tecnología modifica la cantidad de agua de un alimento en  crudo.

Nuestra recomendación: agua mineral natural en envase de vidrio.

 

1    Frecuencia de consumo recomendada

En principio, quien regula el equilibrio hídrico de nuestro cuerpo, es el sistema nervioso central a través del centro de la set, ubicado en el hipotálamo. Tenemos que estar atentos a nuestra sensación de sed. A partir de aquí el sistema hormonal actúa sobre el riñón, ara que éste vaya facilitando o no la excreción de agua (orina). El agua se debe ir tomando a lo largo del día para aprovechar su composición en minerales y oligoelementos.

Beber agua en exceso, sería difícil, sin una patología asociada, mientras que beber poca agua, sería más fácil; primero, perqué hemos de estar atentos a nuestra sensación de sed (centro de la sed) i segundo porque en algún momento de la vida (ancianos) o en alguna actividad física intensa y continua (por ej. deportistas de élite), éste mecanismo no es tan sensible.

També habría que tener en cuenta la climatología, situaciones fisiológicas como embarazo o patológicas, como los vómitos o les diarreas, enfermedades de riñón y diabetes que aumentan nuestras necesidades en agua. En otras como les retenciones de agua, nos aconsejarían no beber agua en exceso. El hecho de no ingerir agua suficiente, puede provocar en un primer momento somnolencia, después confusión, desorientación, hasta llegar a un punto en que sea irreversible.

Les pérdidas globales en agua debidas al funcionamiento corporal se pueden cifrar en 2400 ml/día. En general se acepta que como media podemos necesitar entre 2-2,5l de agua al día. Si quisiésemos personalizar más la recomendación, podríamos hablar de 35g agua/quilo de peso/ día, i si lo queremos relacionar con nuestra  alimentación hablaríamos de 1g/ Caloría ingerida.

2    Fuentes alimentarias

El agua que tomamos, puede proceder de, y la podemos cuantificar aproximadamente en:

ü  Líquidos de bebidas: fundamentalmente agua (red pública, envasada, fuentes naturales), pero también de zumos, infusiones, caldos, bebidas refrescantes... que permiten explicar una ingesta de 1300 a 1500 ml/día

ü  Alimentos i platós preparados, en general, explicarían de 700 a 100 ml/día

ü  Agua de oxidación procedente del metabolismo oxidativo de los alimentos. Serían unos 300ml/día.

ü  En el caso de los alimentos, la variabilidad en el contenido de agua es muy dispar: Leche entera: 88%, Frutas i hortalizas: 69 – 91, Carnes: 55-67%, Pescados: 64-82%, Legumbres y pasta alimenticia, sobre el 10%.

Estos  porcentajes son aplicables a los alimentos en crudo. Habría que modificarlos teniendo en cuenta el tipo de cocción/tratamiento industrial, ya que en algunos casos ganan peso per absorción de agua (por ej. Ebullición de pasta alimenticia, legumbres…), en otros la pierden (por ej. liofilización).

El contenido real en agua de un alimento en la mesa, está modificado, respecto al crudo, por la cocción/tecnología usadas previamente.

 1   Ejercicios prácticos

Ya hemos comentado que las necesidades de agua son personales (sistema nervioso central, actividades físicas, climatología...), más allá de unas ciertas necesidades básicas que poden ser comunes a un amplio grueso de población sana.

Pero si tenemos ganes de practicar teóricamente, podemos hacer estos ejercicios:

2    Calcular el agua que vamos tomando, día a día durante una semana y hacer la mediana semanal. Compararlo con los requerimientos teóricos.

3    Calcular les calorías que ingerimos cada día, hacer la mediana y calcular según lo que hemos comendo antes si la cantidad de agua tomada se ajusta a las calorías ingeridas.

Para contabilizar correctamente el agua que tomamos, tendríamos que recordar lo que antes hemos comentado sobre alimentos, bebidas y cocciones…

 

Nuestra recomendación a la hora de escoger: agua mineral natural en envase de vidrio.

 

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